La vida familiar es un viaje fascinante que se teje con recuerdos, tradiciones y experiencias compartidas. Hoy quiero llevarte a un recorrido por mis raíces, mostrando no solo a las personas que me han influido, sino también el entorno que ha moldeado mi vida. Espero que disfrutes esta mirada a mi historia familiar.
Mis orígenes familiares
Crecí en una familia numerosa en el norte de California, donde mis padres, llenos de amor y creatividad, crearon un hogar lleno de risas y aventuras. Mis padres se casaron en una ceremonia sencilla pero hermosa, y es emocionante recordar cómo mi madre diseñó su propio vestido de novia, un testimonio de su habilidad como costurera. Esta herencia de creatividad continúa en mi vida, recordándome que muchas cosas valiosas se pueden hacer con nuestras propias manos.
En la familia, soy la séptima de siete hijos. Esto significa que, según muchos, soy la «niña mimada» de la familia. Sin embargo, ser el benjamín tiene sus propias complejidades. Aunque en ocasiones disfruté de un poco de indulgencia, también tuve que lidiar con las expectativas y los consejos constantes de mis hermanos y hermanas. Ellos, en su afán protector, a menudo me recordaban las lecciones aprendidas por ellos, lo que me llevó a tener una infancia rica en experiencias y amor fraternal.
La vida en nuestro hogar
Mis padres compraron un terreno en las afueras de la ciudad, donde construyeron nuestra casa con sus propias manos. Este esfuerzo refleja su espíritu de «puedo hacerlo yo mismo», una actitud que definitivamente heredé. Crecer en un entorno donde la naturaleza era parte integral de nuestra vida cotidiana fue un regalo invaluable. Nuestra casa estaba situada en la cima de una colina, rodeada de dos arroyos que se unían detrás de nuestra propiedad.
- Pasábamos horas explorando el bosque y jugando al aire libre.
- Mis aventuras imaginarias me hacían sentir como si perteneciera a otro tiempo y lugar.
- Me encantaba interpretar a los pioneros o a los nativos americanos, sintiendo que había nacido en la época equivocada.
Era habitual caminar hacia la escuela, una travesía que no solo era física, sino también emocionante, como si estuviéramos en una película de aventuras. Recuerdo con cariño esos momentos, especialmente cuando corría detrás de mi hermano mayor, Josh, quien no siempre estaba entusiasmado con tenerme como compañera de juegos.
Un padre artista y una madre dedicada
Mi padre tuvo una carrera interesante. Originalmente fue presentador de noticias, pero se convirtió en un artista de renombre, especializado en esculturas de madera con motosierra. Este cambio de carrera aportó un aire de creatividad y emoción a nuestra infancia. Las obras que él creaba eran fascinantes y daban vida a nuestra casa, convirtiéndola en un lugar lleno de arte y belleza.
Recuerdo especialmente una escultura en particular: un caballito de mar de carrusel que deseaba con todo mi corazón. Aunque fue vendido, la memoria de esa pieza siempre ocupó un lugar especial en mi corazón. La creatividad es una característica que persiste en mi familia. Mis hermanos y hermanas se dedican a diversas formas de arte, desde la moda hasta la poesía y la gastronomía. Cada uno ha encontrado su camino, pero todos compartimos un fuerte sentido de expresión artística.
La influencia de mi madre
Mi madre se dedicó a ser ama de casa, lo que me permitió crecer rodeada de amor y atención. Ella fue la que nos enseñó a cocinar, coser y cantar. Su pasión por la música la llevó a ser parte del grupo Sweet Adelines, donde a menudo se presentaba. Esta influencia musical ha dejado huella en todos nosotros, creando un ambiente familiar vibrante y lleno de melodías.
Además de su talento musical, mi madre siempre estuvo presente para guiarnos en nuestras diferentes pasiones. Gracias a su apoyo, mis hermanos y yo exploramos nuestras habilidades creativas desde una edad temprana, lo que nos ayudó a forjar nuestras identidades individuales en un entorno familiar cálido y acogedor.
La familia en expansión
Cuando tenía 11 años, nos mudamos a Utah para estar más cerca de nuestros abuelos y brindarles la ayuda que necesitaban. Esta decisión fortaleció los lazos familiares y nos permitió crecer en un ambiente donde la familia era la prioridad. La esencia de lo que significa ser una familia se ha ampliado a lo largo de los años. En la actualidad, contamos con una numerosa familia que incluye a seis cónyuges (uno no aparece en la foto familiar que compartimos), un hermano adoptivo y casi 25 nietos.
El crecimiento de nuestra familia ha sido rápido y sorprendente. Nuestros encuentros familiares son siempre alegres y vibrantes, llenos de risas, anécdotas y la celebración de nuestras tradiciones. Cada reunión es una oportunidad para recordar y compartir historias, lo que nos mantiene unidos a pesar de las distancias que a veces nos separan.
Reflexiones sobre la familia
A medida que continúo explorando mi vida y mi historia familiar, me siento agradecida por el contexto que me ha brindado mi infancia. La creatividad, el amor y la conexión con la naturaleza siguen siendo valores que atesoro. Mi familia, con sus peculiaridades y tradiciones, es un pilar en mi vida, y aunque el rol de ‘benjamín’ puede ser un desafío a veces, me siento afortunada de tener un sistema de apoyo tan fuerte.
La vida familiar es un viaje en constante evolución. Aunque nuestras vidas cambian y crecemos, el amor y el apoyo de nuestra familia permanecen constantes. Estoy emocionada de compartir más sobre mi viaje en los próximos días y de seguir explorando las historias que nos unen a todos.





